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Terra
La Coctelera

¡Dios ha muerto. Viva Dios¡

El hombre, minúscula gota de polvo de la creación vagando sin rumbo, ,naufrago de un universo en expansión y siempre creyéndose el centro del universo. Los instantes de placer se anteponen los unos a los otros, y los instantes de dolor se siguen entre ellos. Las lágrimas nos impiden ver las estrellas, pero sin lágrimas, la sequedad de nuestros ojos se vuelve insoportable. No llores por pensar que Dios no existe, en realidad debes alegrarte de haberte quitado el velo que cubría tu existir. Haz tus enemigos a los que no se contradicen, porque estarán a un paso de convertirse en Dioses. Desconfía de los que dicen que serían capaces de morir por un ideal, porque seguro que matarían por lo mismo. Huye de los que te aconsejan, es un consejo que te doy.
Yo soy el anti-profeta, y no he venido para enseñarte el camino, que cada cual encuentre su camino. Ni he venido para llenar mi vacío, no necesito llenar vacíos, por que el vacío es mi existir. Ni siquiera he venido, sino que te he encontrado como al durmiente del valle. Pero Dios sabe, -si existiera- que en cuanto he tenido oportunidad de hablar he hablado, maldita mi voz, que me vuelve profeta queriendo ser la antítesis. Por que no permanezco callado como los sabios, no los sabios que escribieron en los papeles, si no los sabios que nunca hablaron. Pobre del hombre, en cuanto tiene la oportunidad habla, despierta al profeta que todos llevamos dentro, y cada vez que esto ocurre, el mundo se hace un poco más insufrible. Pero no os preocupéis, por que Dios no ha muerto, solo se ha desvanecido. Siempre tendréis otro referente al que seguir hasta que vuelva a iluminar vuestras descarriados corazones. En cada esquina, cada Bar, cada oficina, cada tribuna. cada página de Internet, os hablarán los profetas. Siempre habrá alguien dispuesto a que escuchéis sus verdades. Y aunque no os prometan la salvación eterna, -hace mucho que los profetas no la prometen-, os prometerán mil maravillas con tal de meterse en la vuestras vidas.

Pero llegará algún día el hombre nuevo, el que no necesite sentirse profeta para sentirse vivo, y cuando eso ocurra, dejaré de contaros mis disquisiciones desde mi púlpito de un soñador Anti-profeta.

Tu Alma

Recorro herido las calles de tu alma,
tropiezo desnudo y ruedo hasta tu boca,
juego con las flores, que nacen en tu vientre,
que nacen del fuego, del aire y la roca.

Y juego a quererte, a historias de miedo,
a noches ausentes, tabaco y tus besos.

Nunca me lleves, al mundo de tus sueños,
porque en los míos, ya se quedó tu olor.
Nunca me lleves, por caminos viejos,
Cubiertos de sangre, de polvo y sudor.

Y juegas a quererme, a historias de miedo,
a noches ausentes, tabaco y mis besos.

EL DESAPEGO

Todos buscamos encontrar la felicidad, desde tiempos remotos filósofos y todo tipo de pensadores han meditado sobre las claves para sentirse dichoso. Krishnamurti quizás, a mi parecer, haya sido uno de esos grandes hombres que mas se haya acercado a encontrar la formula maravillosa de la felicidad, de la felicidad plena “El desapego” .Cuanto mas desapegados estemos al mundo, mas felices seremos, cuando intentamos por todos los medios obtener algo, sufrimos tremendas decepciones cuando no lo conseguimos, y si pensamos un poco, nos damos cuenta que cuando realmente conseguimos algo, la felicidad dura muy poco tiempo e inmediatamente se instala en nosotros la preocupación por perder lo obtenido, es como el que sueña con tener un gran coche y sufre toda su vida por conseguirlo, y cuando al final lo consigue, empieza a sufrir por temor a que en cualquier momento se lo rallen o se lo roben, este hombre esta apegado a su gran coche y seguirá sufriendo eternamente.

Buda dijo: El mundo está lleno de sufrimientos; la raíz del sufrimiento es el apego; la supresión del sufrimiento es la eliminación del apego.

Hay que ser feliz en cada momento, cada día, en cada lugar, no hay que esperar a conseguir algo para ser feliz, todas las cosas son sufrimiento cuando estamos apegadas a ellas, todos tus objetivos vanos, ninguna cosa te hará ser feliz, por que cuando la consigas buscarás la manera de querer otra cosa y se instalará de nuevo en ti la desesperación. Vive con lo que tienes, disfruta con lo que te rodea, siente en tu interior el desapego por las cosas.
En la sociedad actual, cuando amamos, también estamos apegados a la otra persona. Y ese apego convierte al amor en un tirano, realmente no amamos sino que poseemos, desapégate de la persona que amas, déjala en libertad, rompe la cadena con la que has rodeado el cuello de tu amado o amada y déjalo volar, y cuando ya no sintáis ninguno de los dos el apego, descubriréis el amor verdadero, el amor libre, sin sentimiento de posesión.

Todo lo que necesitas para ser feliz, esta dentro de ti, no lo busques fuera.

ARTHUR RIMBAUD

Enigmático, precoz, imprevisible, arrollador, poesía en estilo puro, el Mozart de las letras, único, conmovedor, arrogante, todos los calificativos que nos puedan venir a la mente son pocos para definir al genio adolescente. Toda su obra la escribió de los 16 a los 20 años y después el vacío, la nada, la ambición. Primer revolucionario desengañado como mas tarde aprenderíamos muchos, se entrega al nihilismo y a los placeres de la absenta y el hachis y desciende a los “infiernos” donde pasa una “temporada”. El amor, los celos y la traición, conoce a Verlaine que cae rendido a sus pies, abandonando familia y trabajo para seguir al niño poeta, hasta que enloquecido por los celos, le dispara un tiro en el pecho que lo lleva a la cárcel. Recuperado, Rimbaud abandona las letras y se entrega en cuerpo y alma a intentar hacerse rico, poco se sabe de esta época, lo único que sabemos es la poesía que nos ha dejado, la sublimación de la palabra para abrirnos, como si de una abrelatas se tratara, la zona mas oscura de nuestro subconsciente.

Dejo aquí una maravillosa muestra de su genio que escribió con 16 años.

EL DURMIENTE DEL VALLE
Arthur Rimbaud

Es una hondonada de verdor donde canta un río
prendiendo locamente en la hierba jirones
de plata; donde el sol, de la montaña orgulloso,
brilla: es un pequeño VALLE que riela de luz.

Un soldado joven, boquiabierto, la cabeza desnuda,
y la nuca bañada por el fresco berro azul,
duerme; está tendido sobre la hierba, bajo el cielo,
pálido sobre su lecho verde donde llueve la luz.

Los pies en los gladiolos, duerme. Sonriente
como sonreiría un niño enfermo, está soñando:
Naturaleza, acunalo con calor, tiene frío.

Los perfumes no hacen vibrar sus orificios nasales.
Duerme bajo el sol, la mano sobre su pecho,
tranquilo. Hay dos agujeros rojos en su costado derecho.

Recuerdos

He visto lugares donde el aire quemaba los pulmones, donde el olor del queroseno impregnaba cada centímetro de mi piel, donde el sudor y la humedad resbalaban por las venas de mi sien, donde las mujeres llevaban minifalda y enseñaban sus tatuajes al sol.
He visto sitios donde las olas rompían imperecederamente contra las columnatas viejas de las catedrales.
He visto hombres cuyos hijos nacían ese mismo día, arquitectos, ingenieros, médicos… que celebraban sus cumpleaños con el primer desconocido que encontraban en su camino.
He recorrido callejones oscuros, donde “flores nocturnas” ofrecían sus pétalos a “esos pobres señores que van al hotel”.
He caminado con hombres que negaban su propia inteligencia mientras me desbordaba su listeza.
He visto la necesidad y la alegría, y niños uniformados con los ojos oscuros y la sonrisa inagotable. No he visto niños robados, mendigando lo que les pertenece, por mucho que los arquitectos me pidieran un poco de leche. He sentido su alegría, he compartido sus ilusiones, no he visto niños con el cerebro carcomido por el pegamento arrastrándose por las ciudades.
He olido, sentido y amado fuera de la libertad y he comprendido que hueca es la palabra, tan hueca como la palabra amor dicha por dos amantes en la Casa de Campo.
He visto puestas de sol en el malecón y una lágrima resbalando por tus mejillas al contemplar tanta belleza.

Y todo lo que he visto, lo he visto contigo.

Versos Nihilistas

Ven, cógeme las manos, aprieta fuerte y mira mis ojos,
que sienten por ti, ríen por ti, lloran sin ti.
Ven, háblame al oído que no escucho tu voz,
y ábreme el camino de tu corazón,
por tu verde sendero, yo caminare ,
abriendo tu bosque en el atardecer.

Vive, coge el tiempo que escapa,
agarra la vida que vuela,
y ríe con ella que se acaba,
no lo aprendimos en la escuela.

Date prisa, que la muerte empuja a la vida,
Como la noche empuja al día.

CIORAN

Vivo únicamente porque puedo morir cuando quiera:sin la idea del suicidio, hace tiempo que me hubiera matado.

CIORAN

En estos tiempos de nacionalismos exacerbados, recordemos a Cioran, melancólico y apátrida. Mi patria, al igual que la suya, es el suelo que piso en cada momento de mi existir. No pertenecer a ningún grupo, por que se existe más allá de la conciencia colectiva de sentirse algo. Todo el mundo busca rodearse de un halo de particularidad que le haga diferente de su vecino y a la vez igual a otras personas. Sentirse a la vez diferente pero buscando la uniformidad de otro grupo. Así surgen los nacionalismos, que conducen inexorablemente a los fascismos y a la creencia en la superioridad de un grupo sobre otro. ¡Qué triste el devenir del hombre! Incapaz de aprender a caminar por si mismo. Y tu Cioran, cuando desfilabas con el uniforme marcial de las Juventudes Hitlerianas captaste rápidamente a donde llevaba ese halo colectivo, por eso luego te declaraste apátrida.
Y en nuestro barrio unos son Latin Kings, otros Ñetas, otros Heavys, otros Rockers, otros del Opus Dei, otros Católicos, Luteranos, Wahabis, Sufistas y yo, “cargo lleno de penas lo que apenas soporto” por no pertenecer a ninguno de ellos.

¡Sé libre¡ ¡No te dejes arrastrar por el grupo¡

Y si acaso no pudieras evitarlo, intenta no pensar que tu entorno tiene la verdad y es una verdad superior a la de tu vecino.

¡Gracias CIORAN por ayudarnos a vivir¡